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Carta del Marqués de Valdeiglesias a un amigo

El marqués de Valdeiglesias, José Ignacio Escobar, nació el año 1898 y consagró su vida pública no a restaurar lo que se denominaba la “república coronada”, sino a instaurar una Monarquía tradicional y, a la vez, nueva.

El español es capaz de brillantes actuaciones aisladas, pero no de una labor continuada.

Los pueblos tienen los dirigentes que se merecen. El pueblo español del 18 de julio tuvo como merecía un buen Regente del reino, Francisco Franco, durante un largo período de paz y progreso, fecunda etapa histórica.

 

Si Franco pronto hubiera  restaurado la monarquía, no habría hecho más que adelantar la inquietante situación actual: laicismo y separatismo.

Cierto que el resentimiento engendrado, tanto en el Rey como en su padre, por los largos años alejados del poder, en manos de Franco, agudizó el deseo de borrar de un plumazo los 40 años de reciente historia.

Por la continua relación de Escobar con el Conde de Barcelona puede afirmar  la total incomprensión del sentimiento del 18 de julio. Así mismo el marqués de Valdeiglesias sacó la impresión de la absoluta frivolidad de nuestro futuro rey, con lo que nada iba a ganar España con la instauración de la monarquía.

Franco, vencedor del marxismo y de la masonería, encarnaba los principios de la tradición. Para Don Juan todo eso de la masonería y comunismo eran “monsergas”, y era fundamentalmente anglófilo. Esto lo apreciaron tanto masones como progresistas y se alistaron en torno a las banderas de Don Juan.

Fue un verdadero disparate de D. Juan la firma del manifiesto del año 45. En éste intervinieron Gil Robles, Vegas Latapié, Satrústegui, López Olivan. D. Juan estaba totalmente ganado a la causa liberal-masónica. Hubo un intento de proclamar la Monarquía en Cataluña con desembarco de ingleses en la Bahía de Rosas

Con Franco estaban el Ejército, vencedor de la guerra,la Iglesia,la Banca, los hombres de Empresa.          

La falta de “dirigentes” políticos se advierte en la candidez del ministro Alberto Martín Artajo, en la infinita bondad del Almirante Carrero Blanco

Desde luego no había por qué pensar que Juan Carlos fuera a serle más fiel a Franco que a su padre.

Juan Carlos le dijo al marqués de Valdeiglesias, a título de escusa, que había tenido que hacer lo que hizo como único modo de salvar la dinastía. En otra ocasión le contestó: Otros tendrán otras ideas y el rey tendrá que tenerlos a todos en cuenta.

Un resentimiento podría estar incubándose en Juan Carlos por el hecho de debérselo todo a Franco. El resentimiento que se siente contra la persona a quien le debe uno todo, es muy superior al resentimiento contra quien nos ha hecho un disfavor

Cánovas dijo: No me lo explico porque no recuerdo haberle hecho nunca ningún favor.

 El trágico resentido Robespierre: Sentí desde muy joven la penosa esclavitud del agradecimiento.

Cuando se hace el bien a un resentido, el bienhechor queda inscrito en la lista negra de la incordialidad

Marañón escribió: El resentimiento es una pasión que puede conducir a la locura o al crimen. “Los grandes resentidos”  suelen ser hombres bien dotados; tienen el talento necesario para todo menos para darse cuenta de que su fracaso  es solo imputable a ellos   

No hubo hombres de vocación y capacidad para la gobernación. Las llamadas “familias del Régimen” se combatieron entre sí.

Creyó Franco que dejaba “todo atado y bien atado” y así era “estrictamente jurídico”. Creyó en el valor las palabras, de las leyes y de los juramentos.

No se pudo prever que después de haber jurado el futuro Rey lealtad a Franco y a los Principios Fundamentales del Movimiento tomase él mismo la iniciativa de violar esos Principios y barrenar el Régimen que le había hecho Rey

En el ABC, transcribiendo párrafos de Maquiavelo, se pudo leer: un rey no tiene que sentirse nunca obligado por su palabra

Si el Rey incurre en deshonor, nuestro honor no nos obliga a seguirle. El honor es patrimonio del alma y el alma sólo es de Dios.