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Berenguela, La Grande

Berenguela hija de Alfonso VIII de Castilla y de Leonor de Aquitania nació a finales del año 1179. Se desconoce el lugar de su nacimiento.

Don Alfonso, nacido el 11 de noviembre de 1155, fue un hombre de infancia y  pubertad solitaria y fria. Su madre, doña Blanca de Navarra, falleció antes del año y su padre, el rey Sancho III el Deseado, murió en Toledo el 31 de julio de 1158.Doña Berenguela de Castilla

De los tres a los catorce años no hubo más que sobresaltos y estruendo de armas entre los miembros de la nobleza.

Don Alfonso maduró prematuramente y se armó caballero a sí mismo en Carrión de los Condes y el 11 de noviembre de 1169, en Burgos, recibió la fidelidad de los castellanos y comenzó su largo y decisivo reinado.

Se acordó en Burgos el pronto casamiento del rey y proyectaron para el casamiento a la muy hermosa doña Leonor de Aquitania, hija  del rey Enrique de Inglaterra.

Leonor vino a Castilla pasando por Aragón y en Tarazona se celebraron los esponsales.

Si acertada fue la elección muy feliz fue el matrimonio.

Ante todo fueron el uno para ella y ésta para él.

Leonor tuvo su primer hijo a los diecinueve años y el último a los cuarenta y cuatro.

Nobilísima fue doña Leonor en costumbres y como mujer.

Doña Leonor, desde que llegaron las monjas cistercienses y la habitabilidad fue posible, mantuvo su preferente estadía en la amena explanada de Huelgas.

Leonor bordaba ricas telas que luego regalaba a iglesias y monasterios.

Hijos del matrimonio de Alfonso y Leonor fueron:

Berenguela, reina de León y Castilla, Urraca, reina de Portugal, Blanca, reina de Francia, Leonor, reina de Aragón, Constanza, dueña en el Monasterio de Huelgas, y Enrique, rey de Castilla.

Berenguela, como primogénita, fue reconocida heredera del reino.

En la década de los ochenta había una tensión permanente entre los reinos de Castilla, León, Navarra y Aragón

El tolosano Peire Vidal dijo: mejor sería que los reyes cristianos hicieran paz, justicia y fe y no luchas entre ellos.

Alfonso VIII comenzó la expansión hacia el sur. Conquistó la “inexpugnable” Cuenca. Durante su reinado hubo de todo entre almohades y cristianos guerras, paces, toques mortuorios y gritos de júbilo.. En 1195 fue derrotado en Alarcos y en 1212 juntamente con Sancho VII de Navarra, Pedro II de Aragón, Alfonso II de Portugal y nobles del otro lado de los Pirineos venció en Las Navas de Tolosa

El año 1188 murió Fernando II de León, tio de Alfonso VIII, sucediéndole su hijo Alfonso IX

Alfonso IX quiso encontrarse con su primo Alfonso VIII para hacerle dos `propuestas. La primera, casarse con una de sus hijas, y la segunda que le armara caballero.

Pronto se olvido de la primera propuesta y se casó con doña Teresa, hija del rey portugués y sobrina carnal de la madre del desposado

Alfonso IX tuvo con Teresa tres hijos: Sancha, Fernando y Dulce

Por ilegimidad canónica Alfonso hubo de separarse de Teresa

Doña Leonor concibió un camino de pacificación entre Castilla y León mediante el matrimonio de Berenguela con Alfonso IX.

La  ilegitimidad por parentesco podía superar la Iglesia , ya que más  vale un pacto de paz que un canon disciplinar.

Alfonso, joven de veintiséis años y buen jinete, encontró la mano de una princesa radiante de juventud y virtud, Berenguela.

Leonor y Alfonso se despedirían de su hija Berenguela para casarse con Alfonso IX “ayer enemigo y hoy hijo y amigo”. Leonor recurría al refrán ingles “Todo es bueno  si acaba bien”

La boda se celebró en la iglesia de Santa María la Antigua de Valladolid en el año 1199

De inmediato cesó el fragor de las armas, pudiéndose alegrar los trojes con el trigo y las bodegas con el mosto nuevo

Leonor el día 24 de junio de 1201 dio a luz a un niño, Fernando, apodado el “montesino” por haber nacido en un monte situado entre Zamora y Salamanca.San Fernando III de Castilla

Berenguela con Alfonso IX tuvo varios hijos:

Fernando, rey de Castilla y León,      

Berenguela, que se casaría con el rey de Jerusalén.

Alfonso de Molina

Constanza, monja en las Huelgas

Por motivo de parentesco entre los esposos, como fue el anterior con doña Teresa, Alfonso y Berenguela tuvieron que separarse.

Alfonso no intentó nuevas bodas, viviendo por libre y dando mal ejemplo a sus vasallos.

Alfonso VIII había ofrecido recibir en su reino y en su hogar a Berenguela, en caso de separación matrimonial

En 1201 murió a los doce años el heredero de Alfonso VIII, Fernando. En 1211 murió otro Fernando hijo de Alfonso IX y Teresa de Portugal.

En la primavera del 1204 la reina Berenguela de León tornaba a Castilla, de donde había salido en 1197, conservando el título de reina de León y la propiedad de los treinta castillos de las capitulaciones de 1199.

En mayo de 1204 salió de Letrán la papal absolución a Berenguela

La reina Leonor dio a luz, el 14 de abril de 1204, a un niño, Enrique, en recuerdo del abuelo materno, Enrique II de Inglaterra.

Enrique, hijo de Alfonso VIII, era nieto de Sancho III, biznieto de

Alfonso VII

Este infantillo relegaba a un tercer puesto en la herencia a doña Berenguela.

A finales del 1204 Alfonso VIII recorría tierras del alto Duero y al llegar a Fuentidueñas se sintió enfermo y clara la mente. No era el fin, Alfonso sanó.

En 1210 Alfonso acompañado de su hijo Fernando inició armas contra los almohades

En la noche del 12 de octubre de 1211 murió Fernando, el heredero. Ahora el heredero venía a ser el pequeño Enrique. 

Encontrándose Alfonso en Burgos murió Fernando, hijo de Alfonso IX y de Teresa de Portugal y se complacía con el ascenso en curso de la herencia a su nieto Fernando. 

Encontrándose la corte en una aldea de Arévalo Alfonso, enflanquecido al extremo, era una sombra de sí mismo, el médico de cámara, don Arnaldo, nada podía hacer. El primado, don Rodrigo le oyó en confesión y le administro el Viático.

Se encontraban su mujer doña Leonor y sus hijos Berenguela, Leonor y Enrique. Con su muerte terminaba un reinado de medio siglo.

Alfonso recibió sepultura en el panteón real de Las Huelgas.

Enrique I de Castilla era el rey, pero por su corta edad, doña Leonor seria Regente, según el testamento de don Alfonso

Enterrado don Alfonso procedía entronizar o alzar a don Enrique.

Doña Leonor, enferma y deprimida contaba con la atención de dos personalidades de excepción doña Berenguela y don Rodrigo Ximenez de Rada, arzobispo de Toledo   

En la primavera de 1219 murió doña Leonor en presencia de sus hijos, el rey y sus hermanas Berenguela, Leonor y Constanza, obispos y magnates del reino.

Doña Leonor fue madre y reina cuya vida había sido una entrega permanente a los demás.

Su último gesto fue transferir a su hija mayor, Berenguela, la Regencia del reino y la tutoría del rey don Enrique

Doña Berenguela se dispuso a seguir las líneas de gobierno de su padre, Alfonso VIII, que había aumentado en un tercio la extensión del reino en tiempos de don Sancho III, integró en  Castilla los territorios de Álava, Vizcaya y Guipúzcoa y grandes extensiones de los almohades en el sur.

La Corte de Enrique I, en la que él apenas vivió y ahora regentaba su hermana, era muy simple: Mayordomo mayor, Alferizazgo, Notario mayor y Servidores.

La enseña castellana era el castillo donjonado de oro en campo de gules.

Cuatro años tenía Enrique para aprender el difícil oficio de rey.

Doña Berenguela conocía bien sus obligaciones de Regente de Castilla y de tutoría de su hermano. Su misión no era otra que la de entregar el reino en su integridad a don Enrique.

Tenía también que cuidar y educar a su hijo Fernando para ser  rey de Castilla y León.

Doña Berenguela se mueve con mucha cautela, pues comienza a advertir inseguridades  en el suelo que pisa y, sobre todo, quiere cumplir la obligación de convertir a su pequeño hermano en un rey de auténtica capacidad.

En Palencia se asentaba el linaje de los Téllez de Meneses, fidelísimos a su persona y en la que destacaba don Tello, obispo  palentino, respetado en el reino y fuera de él.

Don Tello es el creador del Estudio General de Palencia, que será fecundo embrión de la gloriosa Universidad salmantina.

Berenguela quiere que su hermano adquiera una formación moral, científica, militar, política y deportista.

 El pensamiento de que volvieran las apetencias  y divisiones  de la alta nobleza, que hubo en la minoridad de su padre, tortura a Berenguela.

Un niño en el trono y una mujer en el timón del gobierno  suponían una tentación para aquellos puntillosos y broncos señores, entre los que destacan los hermanos Lara, don Fernando, don Álvaro y don Gonzalo.

Doña Berenguela reflexiona y se aconseja. Convocó una Curia extraordinaria y pronunció un discurso bien ordenado, determinando campos y limitaciones.

La prudente señora comenzó a aplicar las medidas pensadas. Envió a su hijo Fernando a León para evitar peligros. y protegido por su padre, que le acoge como infante, es decir, heredero de León.

Berenguela se refugia en el castillo de los Rodríguez      

De tutor de Enrique se nombró a Álvaro Lara, enemigo de Berenguela. Tanta era la enemistad que Álvaro quiso hundir la retaguardia leonesa de la que la Regente vivía.

Por otra parte, Álvaro planeó el matrimonio de Enrique con la princesa portuguesa Mafalda que tenía diez años más que Enrique.

Berenguela informó del parentesco existente entre Enrique y  Mafalda e Inocencio III declaró la prohibición del matrimonio

Enrique no se enteró y Mafalda se fue al monasterio de Arouca

Frente a Doña Berenguela se presentaba don Álvaro Núñez de Lara, tutor de Enrique. Berenguela aventajaba a su oponente por ser Regente y heredera si falleciera su hermano.

Álvaro tiene a su favor ser el tutor de Enrique y poder hacer que diga lo que él le mande.

Encerrada en Autillo Berenguela y los suyos pasó amargos días

Sus pensamientos giraban de Enrique a Fernando y de éste a aquél

Berenguela está triste, su hermano, el rey, también y Fernando en la Corte de León está triste.

Los tres tristes desconocen el futuro, que cambiará el panorama.

Enrique se encuentra en el patio jugando con sus compañeros de estudio tirando piedras. Una de estas dio en una teja del tejado que cayó cayendo sobre la cabeza de Enrique, que ensangrentado quedó en el suelo.

El día 6 de junio murió Enrique y Castilla tenía una reina Bereguela I. Sepulcro de la Reina doña Berenguela

Hacía poco que Fernando se encontraba en Castilla, pues Berenguela envió a don López Díaz de Haro, don Gonzalo Ruiz Girón y Alfonso Téllez para solicitar a Alfonso IX el regreso de Fernando a Castilla. Don Alfonso accedió y Fernando se encontró con su madre.

Doña Berenguela, llamada Prudentísima por su ponderada discreción es la estrella más fugaz del cielo realengo de Castilla.

Fernando y su madre decidieron recoger el cadáver del Enrique I para darle sepultura en el panteón familiar de Huelgas.

A la desaparición  de un rey adolescente, aparecía otro rey joven y responsable.

Alfonso IX entendió que su obligación era establecer la concordia entre su reino y el de su hijo

El 23 de noviembre firmaron unas treguas entre el rey Alfonso de León y el rey Fernando y la reina doña Berenguela.

En 1230 sucedió la unión de Castilla y de León

Serenado el reino con la paz, pudo el rey don Fernando ordenar su casa, su cancillería, reflexionar sobre su política interior y exterior y a reemprender la cruzada contra el mundo musulmán y recuperar el terreno perdido. Su madre supo ser el deus et machina de la política, sin detrimento de la real primacía           

Doña Berenguela ordenó su vida en la sencillez y en la familiaridad de acuerdo con lo que había vivido en el entrañable hogar de sus padres

Su residencia habitual, en su preferida ciudad de Burgos, estuvo en el pabellón real anejo al monasterio de las Huelgas Reales

Doña Berenguela comenzó a buscar una esposa para su hijo. 

Fue elegida Beatriz de Suabia, noble, hermosa, compuesta, prudente y dulcísima.

Beatriz se despidió del emperador Federico II  y acompañada por su cortejo emprendió su marcha a Castilla

En Huelgas se celebró la boda, Fernando muy a gusto con Beatriz    

El 20 de julio de 1221 el rey Fernando III puso la primera piedra de la Catedral de Burgos Nunca pensó el cielo de Burgos que agujas de piedra se clavaran en su seno.

El 23 de noviembre de 1221 Beatriz, encontrándose en Toledo,  tuvo su primer hijo, Alfonso, que sería conocido como el Rey Sabio. Fernando y Beatriz con su pequeño fueron a Burgos para recibir el juramento de que el infante don Alfonso era el heredero del reino

El 13 de septiembre de 1223 nació don Federico o Fadrique, al cual su madre le quiso enfilar hacia Alemania, como posible heredero del ducado de Suabia.

En el año 1225 nació el infante don Fernando, que murió en plena juventud, cuando se preparaba el asedio de Sevilla

En 1228 nació la infanta a la que se le impuso el nombre de la abuela paterna, Berenguela, que a los quince años ingresaría en el 

Monasterio de Santa María la Real

Un año después nació el infante don Felipe, al que la abuela mostró un particular cariño.

Otro parto tuvo doña Beatriz, María.

La noble señora doña Beatriz murió en la villa de Toro y recibió sepultura en el Monasterio de las Huelgas

Doña Beatriz se ganó el título de mujer discreta y bondadosa

Dos años duró la viudedad de Fernando III.. Años que dedicó a la campaña liberadora de Córdoba.

Beatriz y Fernando tuvieron varios hijos:

Alfonso, conocido como “El Rey Sabio”.

Federico o Fadrique, pretendido heredero del ducado de Suabia

Fernando, que murió en plena juventud

Leonor, muerta en la infancia

Berenguela, que ingresó en el Monasterio de Santa María la Real

Enrique, que marchó al reino de Aragón, luego a Inglaterra.

Felipe, que aunque le inclinaron a la Clerecía no continuó

Sancho, que llegaría a ser arzobispo muriendo a los 28 años

Manuel, nacido en Carrión de los Condes en 1234

Doña Berenguela aconsejó a su hijo se volviera a casar, proponiendo a la hija del conde de Ponthieu, Juana, de gran belleza. La boda se celebró en la Catedral gótica de Burgos

Doña Berenguela recibió a los tres primeros hijos de doña Juana: Fernando, Leonor y Luis.

Los quince años de vida común de Fernando y Juana fueron de amor y felicidad.  

La amplitud reconquistadora de Fernando fue posible por la labor de gobierno que desde Burgos y Toledo ejerció doña Berenguela

Hasta las joyas femeniles, regalo de sus padres, las empeñó doña Berenguela en el ejercicio de su condición de reina. .

Doña Berenguela vivió la incorporación a Castilla de los reino de Murcia, Jaén, Córdoba.

El 24 de septiembre de 1230 murió Alfonso IX 

Es hora de ser rey  de León  superando a pretendientes como Dulce y Sancha, Juan de Brienne, rey de Jerusalén

La unión de Castilla y León quedó sellada en 1230 con el rey Fernando III

El año 1245 doña Berenguela  marcho  desde Burgos a Toledo con intención de ir al frente sevillano y encontrarse con Fernando.

Fernando salió al paso de su madre  a la que encontró en un lugar llamado Pozuedo, que luego llamarán Villa Real 

Regresó doña Berenguela a Burgos y el 8 de noviembre de 1246 falleció habiendo  cumplido 65 años

El calificativo de “Grande” me parece muy “pobre” para una mujer que fue Reina como Esposa, Reina como Regente, Reina como Reina, Reina como Madre de Rey y sobre todo porque fue una mujer de “Espíritu Grande” ,

 

                                             Alfonso VII

 

                   Fernando II                                    Sancho III

 

                   Alfonso IX       son primos           Alfonso VIII