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Cardenal Cisneros

Unas pinceladas sobre el Cardenal Cisneros, don Gonzalo Jiménez de Cisneros.El Cardenal Cisneros da instrucciones para la construcción del Hospital de la Caridad de Illescas. (Toledo), pintura de Alejandro Ferrant (1844–1917)

Nació en Torrelaguna en 1436. Estudió en Alcalá, en Salamanca y en Roma. En Salamanca alcanzó el “Grado”. En Roma trató asuntos judiciales para tener ingresos. Obtuvo sellos pontificios “Bulas expectativas”. Estando en Roma fue ordenado Sacerdote.

Volviendo a su tierra, mediante los sellos pontificios, fue nombrado Arzobispo de Úbeda, ciudad próxima a Torrelaguna, donde residía su madre viuda y sus dos hermanos. Este nombramiento, sin autorización del Arzobispo de Toledo, D. Alfonso Carrillo, lo llevo a prisión, entre rejas. No se conoce el tiempo que duró su prisión.

Pasó de Úbeda a la diócesis de Sigüenza, regida por D. Pedro González de Mendoza, Cardenal y Canciller de Castilla, que le nombró Vicario general de la diócesis. Gonzalo,  que estaba sediento de retiro, soledad y austeridad. Tomó la decisión de ser fraile. Por eso ingresó en la Orden de los Franciscanos. Formuló  los votos, se vistió de sayal pardo y cambió su nombre de don Gonzalo a fray Francisco viviendo en el convento de San Juan de los Reyes.

El Cardenal de Toledo y Canciller de Castilla le designó como confesor de la reina Isabel. Al ser llamado para confesar, Isabel estaba sentada en un sillón junto a un reclinatorio. Fray Francisco le dijo: Señora está equivocada de sitio, póngase su majestad en el reclinatorio y de rodillas, ahora y aquí, es una simple penitente. Yo me sentaré en el sillón.  

Provincial y Reformador de la Orden

Los Priores de la Orden designaron a fray Francisco Provincial de la Orden. Fray Francisco visitó los Conventos de los Franciscanos advirtiendo que vivían en la abundancia y olvidada la austeridad. Era precisa la Reforma, que inició y mantuvo con paso firme y seguro.El Cardenal Cisneros

Al retirarse D. Pedro a Guadalajara, por razones de salud, quedó la Sede de Toledo vacante y D. Pedro, Canciller de Castilla recomendó a la reina propusiera  a fray Francisco como su sucesor.

La reina recibió del Papa Alejandro VI la Bula por la que nombraba a fray Francisco Arzobispo de Toledo y Primado de España. Francisco al oírlo cerró los ojos y dijo “Fiat”, renunciando a la vida de austeridad y ascetismo.

Renovador y Restaurador

Fray Francisco adoptó medidas para renovar las santas prácticas y las costumbres, lo que desagradó a nobles, que se fue distanciando políticamente con disimulo. Ya sabemos que  la política es el arte de la mentira. La Restauración de templos la consideró precisa, ya que debían estar limpios y adornados a fin de despertar a los dormidos y elevar a los tibios.

Cardenal y Regente

A la muerte de Felipe “el Hermoso” y ocupado en Aragón Fernando, los “hombres principales” acordaron nombrar al Cardenal Cisneros Regente del reino hasta la mayoría de edad del Príncipe Carlos y su presencia en España.

Inquisidor General

El Nuncio de Su Santidad impuso en la Catedral de Toledo el “Capelo rojo” al Regente, y le nombró Inquisidor General. Presidió el Santo Tribunal durante diez años. De las habladurías de la Inquisición, dijo: “Solo se escupe al que se envidia, solo hacen sombra los abetos y las torres”.

Talante y Doliente del Cardenal Cisneros

Gonzalo fue mecenas, soltando maravedíes a pobres estudiantes, misericordioso consolando a los tristes y aconsejando a su descarriado hermano Bernardino. Dos son las fuentes de la nobleza:

“El esfuerzo del guerrero  y el sudor del agricultor”
“La herida del combatiente y el callo del labriego”

Universidad de Alcalá de Henares

Vino fray Francisco a su Alcalá y viendo a sus gentes olvidadas de los libros y mirando los campos tuvo nuevos alientos para levantar la Universidad, dando calor a los técnicos, a los administradores y a los menestrales. Ladrillo a ladrillo, papel a papel y nombre sobre nombre alcanzó fuera realidad la Universidad. Trajo maestros y  estudiantes de Salamanca. Tantos estudiantes llegaron que hubo necesidad de crear “Colegios mayores” y dominar a la juventud estudiantil. Tanto cambió el aspecto de la Universidad que los  estudiantes parecían “senadores”.

Fray Francisco tenía el empeño de comunicar lo que sabe a quien eso le falta. De aquí su gran obra, la “Políglota”, la Biblia en cuatro idiomas, trabajando, codo con codo durante quince años. A sus colaboradores les decía: “Apresuraros, que el calendario no perdona, que la vida es breve, que la mía va cuesta abajo y puedo faltaros yo, o vosotros faltarme a mí”.

Cisneros y la conquista de Oran

Cisneros propuso al rey Fernando la conquista de Orán para acabar con la piratería. Cisneros fue propulsor, organizador y financiador poniendo en pie un ejército para tierra y veinte galeras para los mares: “Si quieres ser poderoso en tierra y vivir tranquilo  acoraza tus mares”.

A todos les parecía muy acertado, pero  nadie daba un paso Fernando tenia vacías sus arcas y la nobleza olvidada su postura guerrera. Gonzalo no “retrocede”, que el castellano de cepa no sabe cómo se pronuncia esa palabra. Dijo “todo está atado y bien atado” y añadió tres cosas son básicas: “Dineros, dineros y dineros”.

El 21 de mayo de 1509 se dio el asalto a la ciudad. Los Tercios se echaron encima y tan espantosa fue su acometida que el enemigo puso los pies en polvorosa. Unos cañones moros fueron fundidos para las campanas de la Universidad.

Cisneros es el cantero callado, que pule sus piedras, es navegante que con mano firme en el timón, sobre el azul del mar y bajo el estrellado cielo, se acerca seguro y con éxito a puerto.

Cisneros como Regente hubo de hacer frente ante situaciones que requerían mucha visión, entendimiento y fuerte voluntad

Unas venían del Nuevo Mundo, otras de los nobles, de los Conventos, de los Alcaides, de los piratas y del rey de Francia

El 8 de noviembre de 1517 terminó su vida. Fue enterrado bajo mármoles y epitafios  en la Universidad de Alcalá de Henares

 

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Más sobre el Cardenal Cisneros

 

Gonzalo Jimenez de Cisneros son el nombre y apellidos de quien seria “El Cardenal Cisneros”. Gonzalo nació en el año 1436, hijo primogénito de Maria y de Alfonso.

A Gonzalo, que le impusieron este nombre en recuerdo del abuelo paterno, le sucedieron dos hermanos Juan y Bernardino.

Gonzalo por ser el primogénito y por su carácter lo orientan a la vida clerical. Un primer paso a dar es el desplazamiento a la villa de Alcalá asentándose en adecuado ambiente, quizá entre los “franciscanos” de los que recibe enseñanza y buenos maestros de gramática y latines. Horas y dias de estudio, de vida austera y pocas salidas a campo abierto.

Tan pronto como su maestro juzgó que su alumno estaba preparado para estudios superiores se puso de acuerdo con el padre de Gonzalo para que estudiase en la Universidad de Salamanca. Unía a los estudios horas dedicadas a las “divinas letras”, que eran su afición, y a dar clases a pupilos, para sacar unos dinerillos.

En un recio examen, la “Santa Bárbara” alcanzó el “Grado”.

Dejó en Salamanca su “alma mater” para ir a su tierra y ver a su familia. Su padre envejecido, su madre al pie de la rueca y a las vecinas les decia: mi hijo el Cardenal,

los  hermanos se las apañaban echando una mano al ganado y al terruño.

Gonzalo ha terminado la primera etapa de su vida, la estudiantil y sin pensarlo dos veces decide ir a Roma, campo fértil para los doctores en leyes y buen coso para pleiteadores.

Adiós tierras de Castilla, dorada por limpios soles, adiós encinares y rebaños.

Gonzalo quiere, necesita, conocer mundo y la ciudad eterna es buen granero y mejor foro. Largo es el camino, saltando de mesón a susto, meta a meses de distancia y tiempos de pensares en éxitos y fracasos.

Llegado a Roma la encontró en su apogeo, era semipagana y delicia para algunas gentes

Gonzalo no perdió la brújula, la solidez de su espíritu y se fue abriendo camino encargándose de asuntos judiciales obteniendo buenos rendimientos. En este tiempo seria ordenado sacerdote.

Por su esquisita sensibilidad decide volver a su tierra y acompañar a los suyos. Para que su regreso no fuera carga, sino ayuda, para la familia se procuró sellos pontificios, “bulas expectativas”. En este caso, un cargo en el arzobispado de la villa de Uceda, próximo a Torrelaguna donde residía su viuda madre y sus dos hermanos.        

De Roma a las rejas.

De Roma llegó Gonzalo a la villa de Uceda con su nombramiento pontificio y no tardó en su proclamación. Consideró el arzobispo de Toledo, Alfonso Carrillo Acuña, que el nombramiento era una injuria a su jurisdicción por proclamarse sin su autorización.

Ordenó el arzobispo que alguaciles metieran a Gonzalo en prisión y entre rejas.

No se conoce el tiempo, meses o años, que Gonzalo pasara encarcelado..

De las rejas a Vicario general y Franciscano

Gracias a las gestiones de la mujer del conde de Buendia a Gonzalo se le abrieron las rejas. Se incorporó a la diócesis de Sigüenza, permutando el “beneficio” de Uceda por la “capellania” en esta ciudad, perteneciente a la diócesis de D. Pedro Gonzalez de Mendoza que era cardenal y canciller de Castilla.

Don Pedro pronto percibió la valía de Gonzalo le nombró Vicario general de la diócesis.

Aunque  a Gonzalo todos le apreciaban e incluso le admiraban, él estaba sediento de retiro, de soledad y austeridad. Tranquilamente pensó y tomó la decisión de ser fraile

Es el temple castellano, el de los limpios horizontes y sin confines.

Puso en acción su decisión. Rectamente repartió los benficios de que disponía y despidiéndose de Sigüenza e ingresó como franciscano, vistiendo el sayal pardo.

Pasado el año canónico de noviciado el Superior lo admitió, 1485, en la Orden.

Formuló los votos y cambió el nombre de don Gonzalo por fray Francisco.

Del convento de San Juan de los Reyes, situado en medio de la bulliciosa ciudad, se trasladó al del Castañar, más retirado y austero.

Sin que él lo apercibiera, su fama había saltado vallas y valles.

Los consejeros de la Orden le eligieron superior de un Convento       

El cardenal de Toledo le envió un correo que le había propuesto para confesor de la reina Isabel. Vanos fueron sus argumentos y renuncias, teniendo fray Francisco que coger su hatillo y emprender el camino hacia Valladolid. Francisco puso una condición: seguir siendo fraile, viviendo como pobre y mendigando.

Se cuenta que la primera vez que Francisco fue llamado para confesar a la reina, ésta se encontaba sentada en un sillón y al lado de un reclinatorio. Fray Francisco dijo: Señora, se ha equivocado, su sitio es ese, el reclinatorio y de rodillas, el mío sentado en el sillón. Aquí, ahora, yo represento a Dios y su majestad es una sencilla penitente.

 

 

 

Provincial y Renovador de la Orden en las dos Castillas y Andalucia.

Los Priores de los Conventos se congratulaban por el nombramiento de fray Francisco como confesor de la reina por el provecho que pudieran obtener.

A las ilusiones primeras siguieron los desánimos y los Priores tomaron la decisión de nombrar a fray Francisco Provincial de la Orden en las dos Castillas y Andalucia, pensando que dejaría de ser confesor de la reina, pasando a serlo otro fraile. Los Priores se equivocaron, pues Francisco cargarian con las dos labores. “Si Dios le asignaba mayores labores, le daría tambien mayores favores”.

Uno de estos favores fue la compañía y los servicios que le prestaria un joven frailecillo toledano llamado Francisco Ruiz. Caminaban juntos de Convento a Convento, que precisaba renovar el espíritu, ya que iban cayendo en la abundancia olvidando la austeridad. La requerida reforma encontró fuerte oposición en conventos, en cabildos, en estamentos civiles e incluso oidos en Roma. Llegaron hasta pedir a la reina la destitución de Francisco. La reina contestó al italiano: Reverendo padre, ¿pensais las sandeces que habéis dicho? ¿Sabéis con quien habláis? Retiraros a meditarlo.

La reforma siguió con paso seguro. En 1517 se estableció por Roma la separación total entre “reformados” y “laxos”. 

Fray Francisco Arzobispo de Toledo.

Solo tres años llevaba fray Francisco como confesor de la reina y uno como Provincial   

Asuntos de Estado y delicados se presentaban. Fray Francisco velaba por las almas y el bien de la Iglesia. Intervino en el nombramiento de Torquemada como Inquisidor. Bueno es recordar que la Inquisición hacia siglos que Francia la aplicó contra los albigenses y que los Reyes Católicos la emplearon en defensa de la Fe católica.

Corría el año 1494 cuando el arzobispo de Toledo, D. Pedro Gonzalez de Mendoza, se retiró a su palacio de Santa Maria de la Fuente, extramuros de Guadalajara, por razones de salud. Gonzalez de Mendoza, hombre muy influyente, gran señor, se decía de él: “tercer rey de España”

La vacante del arzobispado de Toledo había de ser cubierta. Gonzalez de Mendoza recomendó a la reina el nombre de fray Francisco, el rey Fernando tenía como candidato a su “bastardillo” Alfonso de Aragón.

La reina recibió del Papa Alejandro VI la Bula por la que nombraba a fray Francisco Arzobispo de Toledo y Primado de España. Éste cerró los ojos y dijo: “Fiat”, lo que no implicaba para él renunciar a su vida de austeridad y ascetismo.

Pretendió reunir una comunidad de diez frailes franciscanos y seguir usando únicamente su hábito. Con el tiempo el número de frailes se redujo a tres y en cuanto a su vestimenta hubo de atenerse a los razonamientos, con visos de mandamiento, que le dirijió el Papa Alejandro VI: “es conveniente cuidar el porte exterior de la vestimenta”.

En su consagración hubo de cargar con mitra, báculo, capas, anillo, ropajes litúrgicos

Renovador y Restaurador

A dos relevantes canónicos, Alvarez de Toledo y Perez de Montemayor que fueron a rendirle público reconocimiento les manifestó su propósito de restablecer en la diócessis las santas prácticas, caidas en desuso. El propósito cayó tan mal en el Cabildo que pretendieron enviar a Roma al capellán mayor para que el arzobispo no llevara adelante su  propósito. Enterado fray Francisco de la partida de este mensajero lo comunicó a los reyes. Por las medidas adoptadas el mensajero fue detenido y reembarcado a España.

El arzobispo prosiguió con su propósito, al frente de cargos importantes puso a personas de sanas costumbres y despegados de intereses crematísticos.

La labor duró años y afectó a alcaides, corregidores de pueblos y castillos.    

Ante esta postura la nobleza se fue distanciando con disimulo, políticamente.

Ya sabemos que la política es el arte de la mentira, al menos, de la ficción.

De Toledo, su sede ha de regresar a la Corte porque los reyes le llaman:

“España es mucho mayor que Toledo, por mucho que le pesase”

En una ocasión a su paso por Alcalá de Henares anunció su idea de erigir una Universidad en la ciudad, donde florecerían las letras y las artes, el bien decir, el buen sentir, la elegancia del placer espiritual, el deleite de la estética intelectual

A la necesaria renovación de hábitos añade la restauración de templos, que deben estar limpios y adornados, con brillo y estilo que despierten a los dormidos y eleven a los tibios.

A la par de la restauración de la Catedral, emprende la recuperación de los tesoros que contiene la biblioteca: viejos códices góticos, antiquísimos breviarios de rito mozárabe.

Así mismo recupera el rito litúrgico mozárabe.

Lutos y Lodos

La reina Isabel planeó con clara visión los enlaces matrimoniales de su hijo y de sus hijas: Juan, Isabel, Juana, Maria y Catalina. Si clara fue la visión de la reina, malas fueron las funciones. Unas veces por muertes y otra, la de Juana, por la vida de su marido, Felipe I “el Hermoso”, que ya tenía dos hijos Carlos y Fernando.          

 

Moros en la Costa y preludios de sangre

Desde 1493 regía el arzobispado de Granada fray Fernando de Talavera, inclinado a la benevolencia, aprendió el árabe e hizo que se predicara en esta lengua.

Tanta era su delicadeza con los árabes que vimieron a llamarle el “santo Alfaqui”.

A pesar de este trato, de esta buena intención los resultados no eran buenos y la pugna entre moros y cristianos se encontraba a punto de romperse. Fray Fernando de Talavera tuvo que renunciar a la táctica de manso acercamiento. Además se encontraba agotado por los años y las penitencias.

Habia un mar de fondo en las Alpujarras y la tormenta amenazaba. Acudiria fray Francisco y sin alcanzar lo que pretendía, con permiso de los reyes, se despidió de Granada para cuidar su viña.

Presencia de Felipe “el Hermoso”

Por correo real y con letras de la Reina recibió fray Francisco.instrucciones para acudir al recibimiento de Juana y Felipe en Toledo. En mayo de 1502 se celebraron actos y fiestas a las que acudió el Arzobispo Primado.

El comportamiento de Felipe y el verle rodeado de flamencos desagradó a sus súbditos..

Isabel y Fernando constataron que el futuro rey consorte no tenia estilo ni talla.

Lo mejor que hizo fue morir joven.

Juana, futura reina, estaba locamente enamorada, sabiendo la vida de su marido y que éste marchaba a sus tierras flamencas, se anegaba en tristezas. En mayo de 1504 quiso  Isabel distraer a su hija marchando al Castillo de la Mota, en Medina del Campo.   

Cardenal y Regente

La reina Isabel murio el 26 de noviembre de 1504, Fernando se fue, Juana se encuentra fuera de sí, Felipe sigue con sus ambiciones y diversiones, el Cardenal, está al frente, dispuesto a regir.

En septiembre de 1506 tras un calenturon y un jarro de agua fria, que se echó encima,  causaron la muerte a Felipe el “Hermoso”.

Como Regente habia de actuar Fernando, pero de momento no le es posible por su gobierno en Aragón.

Se reunen los “hombres principales” y alguno muy interesado en ser elegido.  La reunión se alargaba y fray Francisco solicitó la cena.

Por fin unánimamente acordaron fuera el Arzobispo el Regente, por ser el mejor preparado y más libre de ataduras.

El Regente convocó Cortes para el invierno y puso una guardia para custodiar a la reina.

Inquisidor General y Leyenda

Con asistencia del Nuncio de Su Santidad, de la entristecida Juana y de don Fernando se celebró la solemne imposición del capelo rojo. Cisneros salió de la Catedral como Cardenal de la Iglesia y como Inquisidor General, nombrado por don Fernando.

Este nombramiento le hacia esperar la dedicación plena a sus planes de renovación, al gobierno pastoral y a la nueva Universidad de Alcalá.

Pero no fue así, Fernando no queria prescindir de su Cardenal para cuestiones nacionales e internacionales. Por tanto Cisneros tuvo que atender frentes tan diferentes como son los eclesiásticos, culturales, sociales, reformistas e incluso militares.

Presidió el Santo Tribunal de la Inquisición durante diez años, sin más que 40  procesos.

Cuando se le referian las habladurias en contra de la Inquisición, respondia con esta frase: “Sólo se escupe al que se envidia y sólo hacen sombra los abetos y las torres”.    

Talante y Doliente de Gonzalo

Vino Fernando a Castilla con la esperanza de encauzar el pensamiento de su hija Juana, pero pronto tuvo que perder esta esperanza. Dejó Fernando Castilla para tomar otros aires en Córdoba.

Gonzalo, fray Francisco, dispuso de más tiempo para dedicarse a los asuntos morales, sin por ello desentenderse de los sociales.

Fernando y Fray Francisco asentaron sus gobiernos, uno civil y otro religioso.

El dificil arte de conjugar uno y otro es propio y exclusivo de los genios.

Gonzalo fue mecenas, soltando maravedies a pobres estudiantes, misericordioso consolando al triste, aconsejando a su descarriado hermano Bernardino.

Dos son las fuentes de la nobleza: “el esfuerzo del guerrero y el sudor del agricultor”. “La herida del combatiente y el callo en las manos del labriego”

Gonzalo pretendia seguir el impertivo atribuido a Píndaro:

Llega a ser lo que eres. Es decir, procura mermar tus imperfecciones.

Universidad de Alcalá de Henares

Pasados siete años vuelve Fray Francisco en 1507 a su Alcalá Mucho agua ha corrido por el vecino rio y las gentes olvidando los libros, miran los campos. Fray Francisco viene con nuevos alientos para levantar la Universidad. Daba calor a los técnicos, a los administradores y a los menestrales. Hubo de vencer resistencias y esperar respuestas, incluso de Roma. Ladrillo a ladrillo, papel a papel, nombre sobre nombre, alcanzó que fuera realidad la Universidad. Trajo estudiantes del Colegio  de Salamanca, del note y de más allá de Despeñaperros. En pocos años eran muchos los colegiales, que invadió y zarandeó el pueblo, liándose la manta a la cabeza y chuleándose con el primero que encontraban. Francisco logró dominar a la estudiantil juventud.

Modélica la organización, determinó disciplinas y textos, fijó horarios, obligaciones y honorarios de los profesores.fechas de exámenes y de vacaciones.

Creó colegios mayores para becarios yotro exclusivo para jóvenes frailes.  

Gran  empaque  tenía  la Universidad, los estudiantes parecian “senadores”.

Nombró cinco Patronos, el primero el rey de España y el último el duque del Infantado

Se cuenta que viendo el rey Fernando la grandiosidad de la obra y de la abundancia de ladrillo, dijo: Todo ello me agrada sobremanera, pero esa construcción de tierra no me parece la más apropiada para la eternidad de la Institución.

Cisneros respondió: “Esta es, ho rey, y no podia ser de otro modo, lo que ahora entrego de tierra a esta república de las letras, ésta lo edificará en mármol”.

Nombres de célebres hombres relacionados con la Universidad de Alcalá son entre otros:

Cervantes, Lope de Vega, Arias Montano, Juan de Avila, Tomás de Villanueva, Ignacio de Loyola,…

Fray Francisco tenía el empeño de comunicar lo que tiene, lo que sabe, a quien eso le falta. De aquí el propósito de su gran obra  la “Políglota”, monumento de la ciencia española puesta al servicio de la teologia. La Biblia es el libro sagrado, raiz y germen del acercamiento a Dios.

Francisco trabajando, codo con codo durante quince años, junto a un grupo de competentes hombres acabaron la primera edición de la Biblia en cuatro lenguas: latín, hebreo, caldeo y griego. Para facilitar la lectura de la obra, publico una nueva gramática hebrea y un diccionario hebraico-caldaico.

Recopiló documentación  de manuscritos de Toledo, piezas de la biblioteca vaticana, de los Médicis de Florencia, del “codex Rhodiensis”, de las epístolas paulinas

Cisneros apremiaba a sus colaboradores con estas palabras: “Apresuraros, que el calendario no perdona, que la vida es breve, que la mía ya va cuesta abajo, y puedo faltaros yo, o vosotros faltarme…”

Toda esta labor había que pasarla a la imprenta. Consiguió disponer de talleres, de la apropiada y precisa maquinaria, de Logroño trajo a Brocar, el más hábil maestro español en tipografia, eligió ayudantes y encuadernadores. Seleccionó  caracteres, tintas, papeles.

El 10 de julio de 1517 presentó Brocar a Cisneros el primer ejemplar del último volumen de la Políglota.         

Cisneros y la conquista de Orán

Cisneros como albacea testamentario de la Reina Isabel propuso a Fernando la conquista de Orán. Cisneros era el propulsor, organizador y  financiador, poniendo en pie de garantía un ejército por tierras interiores y construyó veinte galeras.

Frase suya es: “Si quieres ser poderoso en tierra y vivir tranquilo, acoraza bravamente tus mares” Esta campaña africanista vendria a sosegar  la vida en nuestras costas mediterráneas. A todos les parecia muy acertado, pero nadie daba un paso. La nobleza habia abandonado su postura guerrera, abandonado castillos y acomodada en tranquilas poblaciones, pasaron de soldados a palaciegos.

A Fernando todo le parecia bien, pero tenia que esperar, por tener las arcas vacias

Cisneros calla, pero no “retrocede”, que el castellano de cepa no sabe como se pronuncia esa palabra.

Cisneros tenía estudiado los pros y los contras, bien asegurado militarmente, los cuadros de mando y las reservas precisas. Parece que dijo: “Todo está atado y bien atado”, añadiendo que tres cosas eran basicas: “Dineros, dineros y dineros”. Bien sabia que las batallas las ganan las lanzas de plata. Cisneros propuso a Fernando un trio para las acciones en mares, en tierras y en reservas, pero el rey no aceptó y a otros eligió.

El 19 de mayo de 1509 embarcaron todos, incluido el Cardenal.

El dia 21 fue largo, duro y feliz. Con gran valentía se dio el asalto a la ciudad. Los Tercios se echaron encima y tan espantosa fue la acometida que el enemigo, al ver aquel torbellino de espadas y lanzas jugando a todo matar, puso pies en polvorosa.

En la madrugada del 23 regresó el Cardenal a tierra española, desembarcado en Cartagena

El rey, a quien se la acababa de entregar una plaza fuerte y rica, dio  la espalda   

Cisneros fue recibido en Alcalá, que recibió tambien el estandarte de Cisneros y unos cañones moros, que fueron fundidos para las campanas de la Universidad

Últimos años del Rey Fernando

Tras la victoria de Oran comienzan siete años clave, de acción silente. Cisneros es el cantero callado, que pule sus piedras clave, es el navegante que firme su mano sobre el timón, sobre el azul del mar y bajo el estrellado cielo, se acerca seguro y con éxito a su puerto. No levanta la vista de su quehacer, pero no pierde de vista al aragonés.

Cisneros ascendía en prestigio y en poder.

Nadie pone en tela de juicio que la nota de conjunto para Fernando era muy buena  pero, cada vez más, se aprecia la necesidad que tiene de Cisneros

Juntos hacen frente a la orgullosa nobleza, afrontan el dilema de quien ha de ser coronado, Carlos o Fernando. Éste era el reverso de su hermano. Su imagen mucho más simpática, más cercana, más de casa, más de fiar. Desde pequeño, no solo hablaba nuestra lengua, sino que mostraba atractiva inclinación por nuestras costumbres. Carlos hundido en las brumas flamencas, nos desconocia. Pero para Cisneros solo habia un documento incuestinable, el testamento de la Reina Isabel

Entró el año 1515 con malos augurios, el rey se doblaba bajo la losa de sus achaques, los asuntos de Estado le aburrian y a Cisneros queria tener a su lado.

Fernando y Cisneros pensaban lo que  iba a venir, que pronto uno  moriría y otro cargaria con el peso del Estado

Fernando quiso ir a Madrigal de las Altas Torres, pero por fatiga tuvo que pernoctar en Madrigalejos. El dia 21 de enero llegó la hija Juana. Fernando recibió los últimos sacramentos y escribio una carta a su nieto Carlos, comunicándole que dejaba por Regente de Castilla, hasta su llegada, al Cardenal Cisneros y de Aragón a su bastardo y tambien arzobispo, Alfonso, que seria abuelo de San Francisco de Borja.

Se admite que Fernando murió el 23 de enero de 1516   

Como todos los hombres honrados, aunque fueran dueños del mundo, apenas dejaron con que ser enterrados  

Cisneros Regente de Castilla

Desde que Cisneros se hizo cargo de la Regencia hasta la llegada del príncipe Carlos pasaron dos años, apretados y movidos. La nobleza incordió cuanto pudo, el mismo arzobispo Adriano se presentó como Gobernador enviado por el Príncipe Carlos. Este no tenía poder para nombrar  Gobernador, según las leyes castellanas y menos a un extranjero. Se reunieron los dos arzobispos, revisaron los testamentos, se adujeron argumentos. Se impuso la fuerza argumental de Cisneros y con mano dura hubo de reprimir levantamientos, como el del hijo mayor del conde de Ureña para apoderarse de Sanlúcar de Barrameda. En un par de meses reunió treinta mil nuevos soldados, que bien instruidos y disciplinados en “escuela militar” defendieron a los desvalidos. Los ciudadanos estaban hartos de los abusos de los nobles y robos de los bandidos.

Esta escuela despertó la admiración del mismo emperador Maximiliano.

Cisneros enviaba a Carlos correos urgiendo su presencia en la Península, para ser coronado y asumir las responsabilidades de gobierno.

Las respuestas, envueltas en diversos motivos, daban largas. Tanto quebradero de cabeza mermaron las fuerzas de Cisneros:

No hay muelle que no tenga límite, ni vasija que no llegue a llenarse y el líquido a derramarse..

Última etapa del  Cardenal  Cisneros

Hasta el último momento Cisneros hubo de hacer frente a situaciones que requerian mucha visión, gran entendimiento y fuerte voluntad.

Unas venian de la “Hispanización” del descubierto Nuevo Mundo

Otras de la nobleza, de disipados conventos, de alcaides que se toman la justicia por su mano, de piratas que asolan las costas, de las intromisiones del emperador Maximiliano, de la pretensión del rey de Francia, Francisco I, para adueñarse de Perpiñan, del  lamentable estado de la reina Juana, de la tardanza en la llegada del Príncipe Carlos. 

Esta situación que agotaba a Cisneros daria origen a la rebelión de los “Comuneros” y de las “Germanias”.

Los postreros años del Cardenal fueron una prueba de fuego para su resistencia, no tanto de su tesón como de su paciencia.

Habiendo, por fin, desembarcado Carlos en las proximidades de Villaviciosa, salió Cisneros a su encuentro llegando a Roa, entre Valladolid y Segovia.

El 8 de noviembre de 1517, dia frio, nubes negras, con caras de tristeza y rezos fray Manchado adminstró los últimos sacramentos al cardenal Cisneros

Cruzando tempestades de invierno llegó la comitiva fúnebre a la Universidad de Alcalá de Henares, y bajo mármoles y epitafios, le dejaron en paz.

Cisneros siempre es el mismo viejo, el mismo fraile, el mismo hombre, la encarnación de un concepto singular de la lealtad.

Que erró y muchas veces, es de hombres, de hombres que hacen algo